El Girona cae cruelmente 2-3 ante un afortunado Feyenoord. Sin duda el partido más caótico de la competición europea.

El momento más esperado por la afición “Gironi” llegó, una tarde gris, acompañada de un ameno clima otoñal, sería la ocasión perfecta para que el sueño se hiciese realidad. La ilusión en su máximo esplendor, un debut especial ante su afición, un premio más que merecido y con la sobre excitación necesaria.

Foto: Derar Media

Los primeros compases y distribución fueron todos para los locales, su óptima presión adelantada conseguía retrasar líneas y agrupar en propio campo al conjunto holandés, producto de esto y prontamente, la primera ocasión llegaría en las piernas de Tsygankov que habilidosamente gana la marca y remata directo a puerta.

El Girona se volcaba al ataque, sus acciones de peligro incrementaban con el pasar de los minutos, por desgracia, la suerte no los acompañaba y la finalización no era la adecuada, pero el tiempo apremia y en el minuto diecinueve; David López inteligentemente caza un rebote en el área y decreta el ansiado primer tanto. Montilivi explotaba en jubilo y no era para menos, un gran inicio se perfilaba. El Feyenoord pidió calma y se reestructuro, apuro las transiciones logrando forzar errores, uno de ellos terminaría marcando la paridad, Yangel Herrera desafortunadamente convertía en propia puerta. Con la momentánea igualdad, la visita se potenciaría, paso rápidamente a generar y dominar los espacios, y contra todo pronostico; Milambo remontaba pasada la media hora. El vendaval pudo aumentar, de no ser por el guardameta Gazzaniga que frenó un penal.

Tras el paso paso por los vestuarios, los dirigidos por Míchel ingresarían con una marcha más, claramente la exigencia aumentaba. El colegiado dudosamente anularía por posición irregular lo que sería el empate. Ahogados ante la intensidad «Gironi» el estratega holandés llevó cambios a cabo, pretendiendo reforzar la medular, esta fórmula no sería del todo positiva, ya que su equipo concedía espacios en salida. Miovski que hasta el momento tendría un partido de altibajos,erraría un penal, pero la insistencia tendría un despliegue de calidad; Donny Van De Beek empataría tras una hermosa jugada de Danjuma. El 2-2 reflejaba el gran partido, estrategias diferentes pero con aciertos y desaciertos en la mayoría de aspectos.

Foto: Derar Media

El Feyenoord amplió su ventaja con un tercer gol, producto de otro desafortunado autogol, esta vez por parte de Krejcí, quien desvió un centro que sorprendió a su propio portero.

A pesar de la desventaja, Girona continuó buscando el gol del empate, pero el portero del Feyenoord, Timon Wellenreuther, realizó intervenciones claves que mantuvieron a su equipo con ventaja en el marcador.

En los últimos minutos del encuentro, el Girona presionó con intensidad, pero no logró revertir el resultado y terminó sufriendo una dolorosa derrota.

El resultado fue injusto para el Girona, pero el análisis del partido deja en claro que los errores cometidos no pueden repetirse en los próximos encuentros. Es crucial aprender de estas fallas para poder mejorar el rendimiento del equipo y enfrentar futuros desafíos con mayor solidez.

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