Reparto de puntos en Vallecas que sabe amargo a los locales y dulce a los visitantes. Goles de Tárrega (p. p.) y Sadiq
Los de Íñigo Pérez dejaron escapar la ventaja del 1-0 conseguida en la primera mitad al desesperarse en la segunda en busca de otro gol. El Valencia aprovechó lo perdonado por el Rayo para igualar con un afortunado gol de Sadiq en el 85′.
Encuentro igualado durante la mayoría del tiempo, que se acabó decidiendo en dos acciones puntuales. Perdonó mucho un veloz Rayo y aguantó bien un sólido Valencia.
MENTE FRÍA EN EL CAMPO
El comienzo del encuentro estuvo parejo entre ambos equipos. Rayo y Valencia presentaron en el campo un planteamiento similar, el 4-2-3-1. Ambos tenían posesiones largas y acercamientos medianamente suculentos de cara a portería rival; sin embargo, el Valencia se mostraba más eficaz.
Un remate de cabeza de Hugo Duro a centro de Gayà se marchó rozando el primer palo, pero no puso nervioso a Batalla, que ya había adivinado el destino del cabezazo.
Minutos después, un gran pase al hueco de Diego López a Hugo Duro, nuevamente, dejó al delantero mano a mano con Batalla. Favorablemente para el Rayo, el disparo del español se fue desviado más allá del segundo palo y no fue más que otro susto para los locales, que necesitaban despertar.
El Valencia estaba muy bien colocado defensivamente. Los vallecanos no podían ejercer su juego de toque con tranquilidad, y los intentos con balones largos y cambios de juego resultaban inofensivos ante un Valencia muy atento en las transiciones y en los cambios de marca.

Tal fue así que, en un saque de esquina para los valencianistas, Barrenechea casi ponía el primero en el marcador si no llega a ser por un providencial Batalla, que atrapó el remate justo sobre la línea de gol. Llegaban y llegaban los de Carlos Corberán.
Continuaban los chés siendo mejores en el campo, aunque el Rayo dio un paso al frente al complicar la salida del balón del Valencia desde su sector. Los visitantes se adueñaron del balón ante un duro y precavido local.
Casi a la media hora de partido vimos la primera amarilla del encuentro. Pathé Ciss derribó a Diego López con una dura entrada que mereció ese castigo.
Justo cuando parecía que ambos firmaban el empate al descanso, entre Nteka y los agarrones y tirones de Tárrega, un centro perfecto de Pedro Díaz se coló al chocar con el hombro del defensor ché, poniendo así a los madrileños por delante segundos antes de cumplirse los 45.
Terminaba así una primera parte muy igualada, donde el Rayo supo aprovechar su oportunidad más clara, a diferencia del Valencia, que dejó escapar varias ocasiones para estrenar el luminoso.
ACCIÓN – REACCIÓN
La segunda parte tuvo un comienzo similar al de la primera. Ambos equipos se mostraron hambrientos tras la salida de vestuarios. Sin embargo, esta vez sería el Rayo quien salió con más ganas de marcar, aunque fruto de esa prisa llegó la segunda amarilla, esta vez a Lejeune, al cortar una acción prometedora del Valencia.
Intentaba e intentaba el Rayo aumentar su ventaja, pero no acababa de encontrar fortuna. Córners, tiros libres, centros, jugadas elaboradas… El equipo de Íñigo Pérez buscaba el gol de cualquier forma, pero no daba con la tecla para aprovechar el bajón del Valencia, que únicamente se defendía y esperaba.

Para cambiar esta situación, Carlos Corberán movió el banquillo. Fran Pérez y Rafa Mir entraron al campo por Hugo Duro y Luis Rioja. Necesitaban aire los murciélagos.
Poco cambiaron las cosas, pues el Rayo seguía asediando la portería valencianista, eso sí, con más fe que precisión. El Valencia estaba roto defensivamente y el Rayo muy precipitado en ataque. Buscaban como locos aumentar la ventaja, pero esa misma locura podía suponer un desgaste que, a futuro, les pasara factura.
Nadie aprovechaba los errores del rival. Daba la sensación de que ambos estaban desesperados y no tomaban decisiones con claridad. Se acercaba el Valencia sin peligro, salvo en una acción en la que Fran Pérez puso un centro a media altura desde la banda derecha que Rafa Mir, con una volea, mandó fuera rozando el palo.
Un partido completamente de ida y vuelta.
Tanto perdonar le acabaría pasando factura al Rayo. El Valencia encontró recompensa en un balón raso de Jesús Vázquez desde la banda izquierda. Sadiq remató hacia el palo largo y el balón dio en la madera; con tan buena fortuna, el rebote volvió a sus pies y solo tuvo que empujarlo desde el suelo para lograr el empate. Jarronazo de agua fría para el Rayo que, como mencionábamos, dejó pasar muchas oportunidades.
El Valencia resurgía otra vez en el partido a costa del Rayo. A partir del empate, el dominio del juego cambió de color nuevamente. El equipo de Corberán se volcó arriba en busca del segundo, pero se topaba con un Batalla providencial en cada ocasión a portería.
Nteka y Óscar Valentín salieron del campo sobre el 85′ para dar entrada a Isi y Sergi Guardiola como alternativas ofensivas en un último intento del Rayo por conseguir unos preciados tres puntos como local.
Cuatro minutos finales añadió Quintero González, pero el marcador no se iba a mover ni un ápice. Reparto de puntos en Vallecas que sabe bastante a poco para los locales. Con una permanencia ya casi sellada, el potencial y real objetivo de Europa cada vez se vuelve más duro. Nueve puntos en nueve partidos no son cifras que el conjunto de Íñigo Pérez esperaba, pero no son definitivas. Restan partidos importantes y Europa sigue cerca. Persiguen Real Sociedad y Getafe, mientras escapan Celta y Mallorca.
FUTURO VENTOSO
Empate muy amargo, ya que el Rayo luchó con méritos para ponerse por delante y sufrió un gélido empate, fruto de su mala fortuna en el aspecto ofensivo.
En su contraparte, el Valencia saca un punto en el durísimo Estadio de Vallecas y se aleja aún más de la pesadilla del descenso. Fueron los últimos de la primera vuelta y cambiaron las tornas. Se colocan en el puesto 14 (a la espera de los partidos de los rivales) con 9 puntos de diferencia respecto al 18.º (Las Palmas).
El Rayo visitará el Metropolitano la semana que viene y el Valencia recibirá al Espanyol en lo que corresponde a la Jornada 33. Se está acabando lo bueno.






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