Los de Manuel Pellegrini se adelantaron con el gol de Abde en el 9′ y pudieron aumentar la ventaja en la prumera mitad, sin embargo, una segunda parte arrolladora del Chelsea arrebató la ilusión verdiblanca. Enzo Fernández (65′), Jackson (70′), Sancho (83′) y Caicedo (91′) firmaron para los londinenses el 1-4 final.

El sueño europeo del Real Betis se desvaneció en una noche de emociones y contraste en Breslavia. En una final marcada por el corazón, la esperanza y el talento, el conjunto verdiblanco rozó la gloria en la Conference League antes de sucumbir ante un Chelsea que terminó imponiendo su calidad y físico para llevarse el título con un contundente 1-4.

UN ARRANQUE ILUSIONANTE



Durante 50 minutos, el equipo de Manuel Pellegrini fue dueño de la final. Ordenado, valiente y con Ez Abde como agitador de ilusiones, el Betis hizo vibrar al Wroclaw Stadion, teñido de verde y blanco por una afición que jamás dejó de creer.

Isco y Caicedo. Foto Real Betis.

Fue precisamente Abde quien abrió el marcador en el minuto 9, culminando una gran presión en campo rival con un zurdazo tras una asistencia mágica de Isco Alarcón. Un gol para la historia: el primero del club sevillano en una final europea.

Los verdiblancos pudieron ampliar su ventaja antes del descanso. Bartra y Johnny Cardoso rozaron el segundo tanto en acciones que desataron la euforia de la grada bética. El Chelsea, desconectado y superado, apenas inquietó en el primer tiempo. Solo Cole Palmer, con destellos de clase, y Madueke lograban romper líneas, pero sin éxito ante una zaga firme y bien plantada.

Abde celebra con sus compañeros tras el gol inicial. @ConferenceLeague

PESADILLA EN BRESLAVIA



La segunda mitad cambió por completo el guión. Enzo Maresca activó su plan B desde el banquillo, reforzó el costado derecho con la entrada de Reece James y dio paso a Jadon Sancho y Levi Colwill.

Lamentablemente, la clave de la caída del Betis fue la lesión de Abde al poco de reanudarse el juego. Su sustitución por Jesús Rodríguez hizo que el rumbo del partido tuviera antes y un después: el conjunto bético perdió chispa, profundidad y capacidad de amenaza. Los primeros minutos del recién incorporado fueron buenos, pero la electricidad de Abde se dejó notar y la presión le pudo.

El Chelsea olió la sangre y se lanzó con todo. Cole Palmer, convertido en el dueño del partido, encontró el espacio entre líneas que no había tenido en la primera mitad y comenzó su exhibición. Primero asistió a Enzo Fernández con un centro medido para el empate. Poco después, volvió a desbordar por la derecha y puso otro balón perfecto que Nicolas Jackson empujó a la red. En menos de cinco minutos, los ‘blues’ le habían dado la vuelta al marcador.

Los jugadores del Chelsea celebran frente a su afición. @Chelseainphotos

UNA CAÍDA ANUNCIADA



El golpe fue letal. Pellegrini intentó reaccionar con cambios ofensivos, pero su equipo, agotado física y emocionalmente, ya no tuvo respuesta. Un error de Jesús Rodríguez permitió a Sancho firmar el tercero con un disparo seco al palo largo, y en el añadido, Caicedo puso la guinda a una dolorosa e injusta goleada.

El 1-4 final resultó excesivo por lo visto en el primer tiempo, pero reflejó la superioridad física y táctica de un Chelsea que impuso su fondo de armario y su pegada cuando más lo necesitaba. El Betis, pese a la derrota, firmó una final memorable por momentos y demostró que está en el camino correcto para seguir compitiendo en Europa.

El Chelsea levanta el título de la Conference League. Foto Chelsea Photos on ‘X’



Se escapó el sueño, pero el mensaje quedó claro: este Betis quiere volver. Y su afición, ejemplo de fidelidad incondicional, volverá a empujar. Porque caer en una final no es fracasar. Es crecer. Es tocar la puerta del éxito y saber que, algún día, volverá a abrirse.

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