La campeona de Europa consigue una gran victoria en el Clasificatorio del Mundial 2026 que la deja a un sólo partido de confirmar su asistencia al campeonato internacional

La maravillosa ciudad de Valladolid vivió una noche que España guardará en la memoria. Bajo el cielo castillo-leonés, la Roja reafirmó su dominio en su grupo con un otro abultado triunfo (4-0 ante Bulgaria) que la acerca a una gesta de récord y con un protagonista que ya parece indiscutible: Mikel Merino, el mediocentro que firmó un doblete de cabeza al más puro estilo Santillana.

Un tanto que se hizo esperar

España fue un torbellino de principio a fin. Dueña del balón, con una precisión casi tecnológica en la circulación (con un 96 % de acierto en el pase) y una presión constante que anuló completamente al rival. El equipo de De la Fuente impuso su ley con autoridad y estilo. Bulgaria apenas pudo hacer alga para frenar el vendaval rojo que, a base de constancia y calidad, acabó convirtiendo el dominio en goles.

Merino abrió el marcador al borde del descanso tras una gran combinación entre Pedri y Le Normand. Ya en la segunda parte, repitió plato, elevándose en el área para cabecear con potencia y colocar el 2-0. Su segunda diana desató la euforia en el José Zorrilla y recordó, por un momento, a aquellos remates imposibles de Santillana, el mito de los cielos.

Mikel Merino celebra uno de sus goles | Foto: @SEFutbol

Una oda al deporte rey

La goleada se completó con un gol en propia puerta de Chernev en el 78’ y un penalti transformado por Oyarzabal en el descuento, provocado, cómo no, por siempre incansable Merino. Su actuación fue digna de museo. Fue el alma de una España que no sólo gana, sino que aplasta cada vez que puede.

Con este triunfo, la selección alcanza los 29 partidos oficiales consecutivos sin derrota, igualando un récord Guinness que la sitúa entre las grandes potencias del fútbol mundial. Más allá de la estadística, lo que queda es la sensación de que esta Roja ha encontrado una identidad firme, reconocible y competitiva.

Merino, por su parte, se consolida como un símbolo de esa nueva España: trabajador, asociativo y letal cuando la ocasión lo pide. Su instinto y su poder aéreo lo han convertido en un futbolista total, un centrocampista que mira al área con la confianza del delantero que lleva dentro. Y eso que muchos dudaban del navarro…

24.526 personas estuvieron ayer en Pucela | Foto: @SEFutbol

Lo mejor todavía está por llegar

Ahora, con el récord en el bolsillo y la moral por las nubes, España enfila su próximo reto: sellar el billete al Mundial ante Georgia el 15 de Noviembre. Pero más allá del calendario, lo que queda es la sensación de plenitud. Este equipo juega, domina y emociona. Y en el corazón de todo ello, Mikel Merino brilla como el nuevo faro de una Roja que ya mira al Guinness… y más allá.

Acaba así este parón internacional. Ya hay muchas selecciones confirmadas para el Mundial 2026, pero España, que todavía esta pendiente de su clasificación, ya hace soñar a una nación entera que respira júbilo y motivación cada vez que observa a la horda de jinetes que tienen el mundo (y el balón) a sus pies.

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