Un gol de Álvaro García en el 94′ sella una victoria a la épica del Rayo que  remonta un 0-2 en la segunda parte y suma un +3 importantísimo para sus intereses europeos además de recibir un impulso motivacional y moral muy necesario

El Rayo Vallecano logra una remontada de época y borra por completo el gran partido que realizó el Lech Poznan hasta el primer gol rayista. Marcaron Isi Palazón (59′), Jorge de Frutos (86′) y Álvaro García (94′)

Sin embargo, la remontada llegó por mero ímpetu y apoyo local, puesto que el fútbol lo pusieron los polacos. Bien lo supo Íñigo Pérez, que se marchó del estadio minutos después de acabar el partido sin siquiera acudir a rueda de prensa – la realizó Cobeño.

Enorme bronca del navarro con Balliu tras su cambio, al cual le dirigió unas palabras cuándo llegó al banquillo. Los mismos jugadores en zona mixta revelaron una reunión de urgencia tras terminar el encuentro en la que no estuvo presente el entrenador. Lo que parecía un incendio extinto por el tercer gol, dejó algunas llamas muy vivas en el vestuario local.

Los polacos estuvieron mejor plantados en el campo la mayor parte del partido, y su desempeño ofensivo impresionó a los locales que no entendían cómo se iban 0-2 abajo al descanso. Bueno, era entendible tras lo visto en el campo, pero no le quitaba lo sorprendente. Un cuádruple cambio de Íñigo en el 55′ revolucionó el partido y trajo consigo la revuelta posterior.

Un encuentro ya caliente

Un Estadio de Vallecas a rebosar se vistió de gala esta noche para apoyar a su equipo en la tercera jornada de la Conference League, contra el Lech Poznan polaco. El encuentro, ya calentito calentito tras los disturbios vividos la noche del miércoles por el enfrentamiento callejero entre aficionados ultraderechistas-radicales polacos y los Bukaneros Vallecanos, daba a entender que no estábamos ante un partido cualquiera. Se respiraba la esencia de un duelo mas allá de lo deportivo, con componente político y mucha pasión por ambas partes.

Ya desde la previa, la alta presencia policial arbitraba de forma equitativa tanto a una afición como a otra, símbolo de lo que se venía por delante era de enorme intensidad.

Paseando por las gradas locales, muchos aficionados vallecanos buscaban con curiosidad ese grafitti del famoso hincha del Lech Poznan e influencer de Instagram, Kawu, que mantuvo su tradición de «colarse» en los estadios antes de los partidos para pintar con la tradicional cabra de Poznan. Anoche el Estadio de Vallecas se convirtió en su última conquista. Lamentablemente para los curiosos, se tapó antes de la llegada del público.

Grafitti de la cabra por Kawu y su correspondiente tapado posterior

Primera parte: Un guión inesperado por muchos

Empezó muy metido el Rayo, que tuvo la primera oportunidad en el minuto 1’, con un disparo de Óscar Valentín desde fuera del área que se marchó desviado.

Casi a los 10 minutos de partido tuvo lugar una jugada que pareció la perdición para el conjunto local. Lejeune agarró y derribó a Palma justo en la frontal del área, y todo hacía pensar que o era penalti, o falta y expulsión, puesto que el hondureño era el último hombre. El árbitro acabó señalando falta y mostrando amarilla al defensa, lo que provocó incredulidad en el banquillo del Poznan. Pero, por si fuera poco, cuando los jugadores ya estaban colocados para ejecutar el tiro libre, el colegiado recibió la llamada del VAR para acabar rectificando y anulándolo todo. Ni tarjeta, ni falta, ni nada. Balón para Batalla.

Apenas un minuto después, un centro desde la banda derecha por parte de Leo Bengtsson acabó con un remate de cabeza del hondureño Luis Palma que terminó en el fondo de la red. Poco pudo hacer Batalla, que se quedó clavado. Se adelantaban los polacos.

Tras el gol, insistía muchísimo el Rayo, buscando a Valentín e intentando hacer daño por la banda derecha. En una de esas, tras un gran juego combinativo entre Trejo y Óscar Valentín, llegó un balón raso peligrosísimo que cazó Camello, pero al delantero se le enredó la bola entre las piernas y no alcanzó a golpearla.

El Rayo dominaba la posesión en tres cuartos de campo, pero la ocasión clara no llegaba; gracias, en parte, al buen hacer de la defensa visitante. Entre la colección de amarillas de los locales y las continuas interrupciones por parte de los jugadores del Lech, que caían al suelo “lesionados”, el ritmo se volvió lento y la paciencia empezaba a escasear en el banquillo de Íñigo Pérez.

Y cuando mejor estaba el Rayo —atacando, jugando y moviendo el balón, aunque sin incomodar al portero rival—, llegó de nuevo el Poznan. Un pase a la frontal, otra vez desde la banda izquierda rayista, acabó en los pies de Kozubal, que de primeras metió un disparo raso y seco. Para colmo, Batalla se resbaló y el balón terminó dentro de la red. Duro palo para el Rayo, que encajaba el segundo.

Otra llegada del Lech y otro gol: Kozubal volvió a golpear, esta vez entre las piernas de Ciss, y el balón acabó en el fondo de la red. Mala cara de Íñigo Pérez en el banquillo.

Y poco más hasta el final del primer tiempo. Hubo varias ocasiones para el Rayo, pero sin la puntería ni el peligro necesario para inquietar al Lech Poznan. Muy bien plantado el equipo polaco en la primera parte en el Estadio de Vallecas, y prueba de ello fue el marcador. Los jugadores rayistas se marcharon cabizbajos al vestuario, necesitados del descanso para sacar conclusiones.

Resultado del partido en el descanso | Foto: Rayo Vallecano

Segunda parte

Sin cambios al descaso, el Rayo volvió a salir a por todas pero cometía casi los mismos errores por falta de atención. A penas segundos después del comienzo de la segunda parte, Pablo Rodríguez se quedó sólo delante de Batalla pero decidió mal. Quiso regatear al meta pero, con la rodilla y en el suelo, el meta enviaba el balón a córner. Mal comienzo otra vez del Rayo.

Ya metidos en el minuto 55′ Íñigo decidió mover el banquillo en búsqueda de algo nuevo. Cuádruple cambio en las filas del Rayo. Salían al campo  Pedro Díaz, Ratiu, Isi y Alemao y se retiraban al banquillo Gumbau, Balliu, Trejo y Camello.

Y dió Íñigo con la tecla. Pedro Díaz puso un centro teledirigido desde la derecha que la defensa no logra despejar y la caza Isi Palazón en el segundo palo para meter un cabezazo y recortar distancias. Se volvía loco el Estadio de Vallecas. A penas cinco minutos tras los cambios, ya daban sus frutos.

Hubo también triple cambio del Lech. Se fueron Ishak, Rodríguez, Bengtsson y entraron Agnero, Lisman, Ismaheel.

Se lanzaba el Rayo a encerrar al Lech en su área tras el gol. Desde que entró Ratiu en el campo, todos los balones van para él. Estaba muy presente el lateral rumano.

Seguía y seguía intentando hacer daño el Rayo pero no lo conseguía… esa era la tónica presente todo el partido. El Lech, a sabiendas de la importancia de lo que tenía en el bolsillo, aprovechaba cada parón de juego para rascarle algún segundo mas al tiempo. Y estaban en todo su derecho. Estuvieron todo el partido mejor posicionados y organizados y se notaba en los minutos finales, dónde el conjunto polaco se encerraba atrás mientras era testigo de que, con el paso del tiempo, los locales se desesperaban cada vez mas. Vinieron a Vallecas para ganar y de momento lo estaban consiguiendo con todo el peso de la ley.

Sin embargo, no es oro todo lo que reluce. Si alguien se pensaba que esa táctica del equipo visitante iba a quedar impune… es que no conoce Vallecas. Cómo si de una película de acción se tratase, los esfuerzos dieron sus ‘frutos‘. Jorge De Frutos remataba con una violencia escandalosa un balón perdido en el área que el portero Bartosz Mrozek a penas pudo ver venir. Ers el empate y Vallecas estallaba de éxtasis. Se abrieron las puertas del manicomio.

Insistía sin parar el Rayo para buscar el gol que sellara la remontada, y cuándo parecía que no llegaría, Pathé Ciss puso un balón en el área a la carrera de Álvaro García que este controló de froma magistral y batió al portero en su palo largo. Ahora sí, Vallecas estallaba de alegría y celebraba la obtención de unos tres puntos que valían su peso en oro, sobre todo tras el sufrimiento vivido.

Gol de Álvaro García | Foto: Rayo Vallecano

Conseguía su cometido el Rayo pero no sin dejar unas sensaciones de lo mas dudosas. La reacción de Iñigo no fue positiva y, aunque nos digan que se marchó por estar indispuesto, esa no fue la realidad. Muchas cosas que mejorar en el equipo pero al menos se ganó y es un plus de motivación. Espera ahora el Real Madrid de Xabi Alonso el domingo a las 16:15 en el Estaido de Vallecas.

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