La última jornada de la temporada regular dejó mensajes claros justo antes del baile grande. Seattle frenó a los 49ers, Buffalo llega disparado, los Patriots cerraron con autoridad, Jacksonville arrasó sin piedad y Denver volvió a imponer respeto. Otros, como Dallas o Miami, se marchan con más dudas que certezas. Ahora sí: ya no hay red de seguridad. Empieza el todo o nada.

Seahawks frenan a San Francisco en un duelo físico y táctico (13–3 49ers)

Partido duro, de esos en los que cada yarda pesa. Y en ese escenario, Seattle volvió a sentirse cómodo. La defensa impuso un tono áspero, cerró carriles, golpeó en cada contacto y desconectó por completo la ofensiva de San Francisco. Los 49ers nunca encontraron fluidez ni continuidad. La sensación fue permanente: Seattle llevaba el partido al barro… y los demás tenían que seguirle. No fue un triunfo espectacular.

Fuente: Seattle Seahawks

Fue un triunfo de carácter defensivo, de orden y de disciplina. Eso también gana en enero. San Francisco, golpeado y sin apenas ritmo ofensivo, se marcha con señales de preocupación. Seattle, en cambio, reafirma su identidad: compiten hasta el último snap. Siempre.

Texans pasan por encima de Colts y llegan en plena confianza (38–30 Colts)

Houston encaró el partido con personalidad. No especuló. No administró. Salió a competir. Y ganó. La ofensiva fluyó con naturalidad y, aunque el marcador terminó ajustado, la sensación fue clara: los Texans dominaron emocionalmente el encuentro. Indianapolis resistió por momentos, pero nunca logró cambiar el pulso del partido. Más allá del resultado, queda la impresión de un equipo joven que ya juega como uno adulto.

No se aceleran. No entran en pánico. Siguen su plan. Y eso, en playoffs, pesa. Los Colts cierran una temporada irregular. Houston, en cambio, mira hacia enero con confianza real.

Falcons cierran con carácter ante New Orleans (19–17 Saints)

Partido muy igualado, de intercambios cortos y mucha tensión. Atlanta lo ganó desde la calma, sin desesperarse cuando el partido parecía irse hacia territorio Saints. La defensa respondió siempre que fue exigida y el ataque supo gestionar los momentos calientes. New Orleans compitió, tuvo oportunidades y nunca se fue del partido, pero le faltó una acción final que lo inclinara.

Para los Falcons, no es solo una victoria: es un cierre de curso que habla de orgullo competitivo. De un equipo que, pese a los golpes de la temporada, nunca dejó de creer.

Jaguars aplastan a los Titans y confirman su salto competitivo (41–7 Titans)

Jacksonville salió al campo con una sola idea: cerrar la temporada con autoridad. Y lo hizo. Desde el primer drive, los Jaguars impusieron física y emocionalmente el partido. Tennessee nunca pudo seguir el ritmo y el encuentro se rompió temprano. Lo más llamativo no fue el marcador, sino la madurez del equipo. No jugaron acelerados. No buscaron el highlight fácil.

Compitieron como un grupo sólido, serio y natural. La evolución es evidente: antes eran promesa, ahora ya se comportan como realidad. Tennessee quedó totalmente superado. Los Jaguars salen reforzados. Y, lo más importante, convencidos de sí mismos.

Giants dominan a Dallas y cierran con su mejor versión (34–17 Cowboys)

Los Giants firmaron una de sus actuaciones más completas del año. Desde el inicio, mostraron intensidad, orden y un plan claro. Dallas nunca logró imponerse y el partido fue cayendo, poco a poco, del lado local.

Para New York es más que una victoria simbólica: es un cierre que alimenta la convicción interna de que hay base sobre la cual construir. Dallas, por su parte, se marcha con una derrota que deja ruido. No tanto por el marcador, sino por la falta de sensación de control en los momentos importantes. Los Giants lo jugaron con cabeza. Los Cowboys parecieron ir siempre detrás.

Rams se imponen en Arizona con autoridad (37–20 Cardinals)

Los Rams salieron a mandar y lo lograron. Se adueñaron del ritmo, marcaron territorio desde el inicio y no dejaron que Arizona se metiera realmente en partido. Cada vez que los Cardinals amenazaban con acercarse, aparecía una respuesta inmediata.

Fuente: Los Angeles Rams | Foto: Abigail Dean

Fue una victoria construida desde la solidez, sin alardes innecesarios. Arizona mostró orgullo, pero vivió siempre a remolque. Los Rams, en cambio, cerraron con un triunfo que sostiene su identidad competitiva.

Washington despide el año con un golpe de orgullo ante Philadelphia (24–17 Eagles)

Washington terminó la temporada como debía: compitiendo. Sólidos en defensa, valientes en ataque y con la sensación de que, al menos en esta ocasión, el plan salió. Philadelphia nunca terminó de sentirse cómoda. Cada avance costaba. Cada drive era una batalla. Los Commanders jugaron sueltos, liberados de presión, y eso se notó.

Para los Eagles, la derrota vuelve a abrir dudas sobre su continuidad competitiva. El talento está. El ritmo sostenido, no siempre. Washington se despide con una victoria que no cambia el año, pero sí el ánimo.

Patriots arrollan a Miami y refuerzan su candidatura (38–10 Dolphins)

Los Patriots no solo ganaron. Dominaron. Miami llegó buscando cerrar bien la temporada regular, pero Nueva Inglaterra convirtió el partido en un repaso colectivo. Ritmo alto, agresividad defensiva y una sensación constante de control.

Fue un triunfo de equipo hecho, de grupo que cree y ejecuta con madurez. Para los Dolphins, vuelve la preocupación en duelos grandes. Para los Patriots, la lectura es clara: llegan a playoffs en silencio… pero peligrosísimos.

Broncos imponen oficio y cierran con autoridad ante los Chargers (19–3 Chargers)

Los Broncos no necesitaron brillo. Les bastó el oficio. Controlaron el partido desde la defensa, marcaron el ritmo emocional y no permitieron que los Chargers amenazaran realmente en ningún momento. Es el tipo de victoria sobria que explica una temporada: no siempre hay espectáculo, pero sí solidez.

Y eso pesa. Los Ángeles estuvo incómodo desde el primer minuto. Denver, en cambio, volvió a mostrar una madurez competitiva que lo hace peligroso en cualquier contexto.

Bills arrasan y llegan a playoffs oliendo a amenaza (35–8 Jets)

Buffalo necesitaba una victoria que despejara cualquier duda. Y no tuvo piedad. Desde el inicio impuso un ritmo alto, con una defensa agresiva y una ofensiva fluida. Los Jets apenas pudieron sostenerse y el partido se convirtió pronto en un ejercicio de autoridad.

Pero más allá del marcador, lo importante es la sensación: el equipo respira confianza, seguridad y estabilidad. Ganar era obligatorio. Hacerlo así fue un mensaje directo al resto de la AFC: Buffalo está listo. Y esta vez, lo parece en serio.

Steelers sobreviven a un final dramático y silencian Baltimore (26–24 Ravens)

Duelo bravo, eléctrico, de intercambios constantes. Pittsburgh sobrevivió mejor al caos. La defensa apareció cuando debía, el ataque supo golpear en el momento oportuno y los Steelers cerraron un partido que pedía temple.

Fuente: Pittsburgh Steelers | Foto: Taylor Ollason

Baltimore compitió hasta el final, pero no logró rematarlo cuando tuvo la oportunidad. Es una victoria de identidad, de escudo, de tradición competitiva. Un recordatorio de quién es Pittsburgh incluso en años irregulares.

Otros resultados de la Semana 18

Carolina Panthers 16–14 Tampa Bay Buccaneers, Minnesota Vikings 16–3 Green Bay Packers, Cleveland Browns 20–18 Cincinnati Bengals
Detroit Lions 19–16 Chicago Bears, Las Vegas Raiders 14–12 Kansas City Chiefs

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