La antesala del Super Bowl LX dejó dos partidos muy distintos, pero con un mismo mensaje: en enero no gana el más bonito, gana el que sobrevive. Seattle necesitó paciencia y nervios de acero para doblegar a unos Rams que vendieron cara su derrota hasta el último cuarto. En la AFC, New England se impuso en un duelo helado, áspero y lleno de errores, donde la defensa y los equipos especiales marcaron el camino ante unos Broncos condicionados por la ausencia de su quarterback titular.

Super Bowl 60: Patriots vs. Seahawks  | Fuente: ESPN

Ya hay finalistas. Super Bowl LX: Seattle Seahawks vs New England Patriots. Dos equipos construidos desde identidades opuestas… que se cruzan en el momento definitivo

Seahawks esperan hasta el final y tumban a los Rams en un duelo de resistencia (31–27)

Seattle no necesitó una noche perfecta. Necesitó paciencia. Los Rams llegaron con la experiencia de dos victorias como visitantes y jugaron sin complejos. Golpearon primero, manejaron el ritmo durante buena parte del encuentro y encontraron en Puka Nacua una pesadilla constante para la secundaria local. Cada avance de Los Ángeles parecía una amenaza real.

Pero los Seahawks supieron esperar su momento. Cuando el partido entró en su fase más tensa, apareció su mejor versión colectiva: equipos especiales que inclinaron el campo, una defensa que resistió en los momentos calientes y una ofensiva que no se aceleró cuando el estadio exigía prisa.

Fuente: Seattle Seahawks

El punto de quiebre llegó en el tramo final, cuando Seattle aprovechó un error de los Rams para montar la serie que terminaría por romper el equilibrio. No fue una victoria cómoda. Fue una victoria de temple. De equipo que sabe caminar por la cuerda floja sin caerse.

Seattle vuelve al Super Bowl con una identidad clara: no necesitan fuegos artificiales, necesitan control emocional y una defensa que impone respeto.

Patriots sobreviven al frío y regresan al Super Bowl desde la defensa (10–7)

Foxborough fue escenario de un partido tan duro como el clima que lo rodeó. Nieve, viento, errores y un marcador que nunca terminó de abrirse. Denver llegó golpeado por la lesión de su quarterback titular y eso condicionó todo el guion ofensivo. New England lo entendió desde el primer minuto: el partido se ganaba desde la presión y el desgaste.

Los Patriots estuvieron contra las cuerdas durante buena parte de la primera mitad, pero una jugada defensiva cambió el pulso emocional del encuentro. Un balón suelto recuperado en campo rival permitió empatar antes del descanso y devolvió la vida a un equipo que parecía atascado.

Fuente: Patriots New England | Foto: Eric J. Adler

En la segunda mitad, Drake Maye no brilló por el aire, pero fue decisivo con sus piernas y, sobre todo, cuidando el balón. La defensa hizo el resto: cerró espacios, incomodó a Jarrett Stidham y convirtió cada posesión de Denver en una pelea cuesta arriba.

No fue un triunfo elegante. Fue un triunfo de supervivencia. Y eso es exactamente lo que lleva a New England de vuelta al Super Bowl por primera vez desde 2018.

Ya hay Super Bowl LX: Seattle vs New England

Dos caminos distintos. Seattle llega como un equipo completo, sólido, físico y con un estadio que volvió a creer. New England llega como un bloque defensivo, con un quarterback joven que aprende a ganar partidos feos y una estructura que no se rompe bajo presión.

La NFL ya tiene su escenario final. Un duelo entre el orden y la paciencia. Entre la defensa que asfixia y la ofensiva que resiste.

El último domingo ya tiene protagonistas. Ahora solo queda saber quién levanta el Lombardi.

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