El Barcelona sigue avanzando a un ritmo altísimo y en el Johan Cruyff convierte la celebración de la Supercopa en una nueva demostración de fuerza. Ante el Sevilla, el marcador final fue de 4-1, un resultado que consolida el liderato en la clasificación y alarga una racha que explica mejor que cualquier palabra el estado de forma de las blaugrana: doce victorias consecutivas y dieciséis partidos seguidos sin conocer la derrota.

Foto:German Parga // FC Barcelona

La tarde se abrió bajo el signo de la celebración. El Sevilla rindió homenaje a las campeonas con el pasillo de honor y Alexia Putellas levantó el trofeo ante su afición, junto a las lesionadas Aitana Bonmatí y Mapi León. En el banquillo, Pere Romeu apostó por una amplia rotación, manteniendo únicamente a tres titulares respecto a la final de la Supercopa, aunque la identidad del Barça se mantuvo intacta.

El control del juego fue inmediato, si bien la superioridad territorial tardó en transformarse en ocasiones claras. Fue necesario un episodio para desbloquear el partido, y llegó a balón parado: tras un saque de esquina, Kika Nazareth inventó un remate tan imprevisible como eficaz, sorprendiendo a Sullastres y adelantando a las locales. El Sevilla intentó mantenerse con vida con un potente disparo de Iris que se estrelló en el larguero, pero poco después el Barcelona amplió distancias gracias a un zurdazo de Schertenleib, desviado lo justo para acabar en el fondo de la red.

Tras el descanso, las andaluzas regresaron al césped con mayor intensidad y pusieron a prueba a Cata en un par de acciones, pero la calidad azulgrana terminó imponiéndose. Salma Paralluelo asumió el protagonismo: primero rozó el gol en una falta directa y después lo encontró con una acción de pura clase dentro del área, dejando prácticamente sentenciado el encuentro.

Foto:German Parga // FC Barcelona

Con el resultado bajo control, el Johan Cruyff celebró también los regresos de lujo: Alexia, Guijarro y Aleixandri, que volvía tras lesión, seguidas por Brugts y Vicky. Y fue precisamente Alexia quien iluminó la jugada del cuarto gol, combinando con una Kika incontenible: la portuguesa firmó su doblete con una magnífica volea de zurda, el segundo de su carrera como blaugrana.

En el tramo final llegó el gol del honor del Sevilla, obra de Cerrato al culminar un contragolpe a cinco minutos del final. Un episodio que no empañó una noche de fiesta y dominio absoluto: el Barcelona celebró, ganó y envió un mensaje claro al campeonato. La carrera continúa, cada vez más arriba.

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