BARCELONA — Unir tradición, identidad y estrategia de marca. El FC Barcelona lo ha hecho una vez más, eligiendo el escenario de Casa SEAT para presentar oficialmente la “Mona de Pascua” dedicada a CAT, la mascota que en los últimos meses se ha convertido en uno de los símbolos más reconocibles del club.

Un evento pensado para familias, niños y aficionados, en perfecto estilo blaugrana: una tarde marcada por la creatividad y la convivencia, con el objetivo declarado de acercar aún más el club a las nuevas generaciones.

En el centro del proyecto, la colaboración con uno de los nombres más icónicos de la pastelería catalana, Christian Escribà, heredero de la histórica Pastisseria Escribà, quien ha firmado una creación capaz de transformar un dulce tradicional en una auténtica obra de arte.

FOTO: COSMAI MICHELE // LA POPULAR SPORT

Un proyecto que va más allá del fútbol

No se trata solo de una mona de Pascua. La iniciativa se enmarca dentro de una estrategia más amplia del club catalán: construir experiencias emocionales que superen los límites del terreno de juego.

En la presentación estuvieron presentes, entre otros, el vicepresidente Josep Cubells y la directora de Barça Identity, Paloma Mikadze, confirmando el valor institucional del proyecto. En primera fila también los hermanos Grangel, implicados en el desarrollo creativo de CAT.

El mensaje es claro: el Barcelona quiere hablar directamente a sus aficionados, especialmente a los más jóvenes, creando un vínculo que se construye en la vida cotidiana, entre cultura, tradiciones y momentos compartidos.

La Mona: entre arte y espectáculo

El momento culminante del evento fue la presentación de la gigantesca Mona de CAT: una estructura imponente, de 2 metros de altura y realizada en diez días de trabajo, utilizando chocolate blanco Valrhona y pasta de azúcar coloreada.

Una obra que combina artesanía y espectáculo, destinada a convertirse en una de las atracciones del Barça Museum durante todo el mes de abril, tras una primera exhibición en el taller de Escribà durante la semana de Pascua.

FOTO: COSMAI MICHELE // LA POPULAR SPORT

Un evento entre emoción y participación

Lo que hizo especial la tarde fue también la participación activa de los más pequeños: ocho niños tuvieron la oportunidad de realizar su propia mona, guiados directamente por Escribà.

Una experiencia que transformó el evento en algo más que una simple presentación: un momento de auténtica convivencia, en el que el club supo acercarse a su público con sencillez y eficacia.

La dirección es clara

Con iniciativas como esta, el FC Barcelona confirma su voluntad de evolucionar como una marca global capaz de combinar deporte, cultura y entretenimiento.

La Mona de CAT no es solo un dulce: es un símbolo. De identidad, de pertenencia y de una estrategia que mira al futuro, partiendo de las emociones más simples.

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