BARCELONA – Exhibición total del FC Barcelona femenino en el Estadi Johan Cruyff. El conjunto de Pere Romeu goleó con autoridad al Athletic Club (7-1) y envió un mensaje directo al Real Madrid, su próximo rival en los cuartos de final de la Women’s Champions League.
Tras sellar el pase a la final de la Copa de la Reina, el Barça confirmó su excelente momento con una actuación dominante, marcada por el ritmo, la calidad y una contundencia ofensiva abrumadora.

Dominio absoluto y partido encarrilado antes del descanso
El Barça impuso su ley desde el inicio, monopolizando la posesión y llevando el control del juego. La apertura del marcador llegó gracias a Salma Paralluelo, que aprovechó un gran pase de Alexia Putellas para batir a la portera rival.
Pocos minutos después, Claudia Pina amplió la ventaja y confirmó su gran estado de forma. Con su doblete, la atacante blaugrana se convierte en la máxima goleadora de la Liga F, consolidando su impacto en el tramo decisivo de la temporada.
Las azulgranas no bajaron el ritmo y encontraron el tercero con una acción de enorme calidad de Carla Julià, una de las grandes protagonistas del encuentro.
Antes del descanso, Sydney Schertenleib firmó el cuarto tanto, dejando el partido prácticamente sentenciado.

Más goles y una nota de atención final
En la reanudación, el Barça mantuvo el control del juego. Pina volvió a aparecer para firmar su doblete y seguir ampliando la ventaja.
El Athletic logró el gol del honor tras un error en salida de balón, pero la reacción blaugrana fue inmediata.
En el tramo final, Kika Nazareth puso el broche al partido con dos goles consecutivos que cerraron definitivamente la goleada. No obstante, al término del encuentro, la atacante portuguesa dejó sensaciones de molestias físicas, una situación que será seguida de cerca de cara al próximo compromiso europeo.
Un aviso serio antes del Real Madrid
Más allá del resultado, el Barça volvió a demostrar su enorme variedad de recursos ofensivos y su capacidad para dominar cada fase del juego.
El equipo de Pere Romeu llega lanzado al duelo europeo ante el Real Madrid: confianza alta, plantilla enchufada y una identidad de juego cada vez más sólida.
El 7-1 no es solo una victoria. Es un aviso. El Barça ya está listo para el Clásico.





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