La Selección Española se pone a prueba ante Egipto en un encuentro que acabó sin goles en la ultima cita antes del Mundial.
Desde muy temprano, España impuso sus condiciones. Su constante presión adelantada, control y desbordes letales desangraban a un incómodo, tímido y desorientado rival incapaz de aguantar el balón.
El planteamiento claro y puntual arrojaba prontamente resultados visibles. La superioridad abismal se desplegaba en cada acción, tanto física como tácticamente. Los escalones y niveles eran distintos.
Con el andar del reloj el guardameta egipcio Shobeir se perfilaba como héroe y salvador. Sus necesarias intervenciones momentáneamente mantenían la paridad.

Rozando la primera media hora llegaría la oportunidad más clara: Omar Marmoush rompería la madera con un potente remate, y por un instante el RCDE Stadium se silenciaba. A partir de acá, la visita tomó confianza y consiguió romper líneas generando circunstancias e incrementó el ritmo apostando por la velocidad y desmarques.
Para la segunda mitad, los cambios no se hicieron esperar; Pedri, Rodri y Fermín saltaron al césped entre fervorosos aplausos. Luis de la Fuente reacomodaba la figura con ansias de quebrar la igualdad.

Pasado el minuto sesenta, un esperado momento arribaría, Joan Garcia debutaba con la absoluta, premio más que merecido para el guardameta catalán que ratifica un magnífico presente.
Múltiples acciones no finalizadas pasaban factura, desatenciones que se deben corregir para lo que viene.

Luego de las ocasiones de Pedri y Fermin, el equipo siguió buscando la victoria con un remate con carácter de Borja Iglesias y un tiro libre de Alejandro Grimaldo que pegó al larguero. También lo intentó Fermín de chilena.
Pese a la mejoría, la expulsión de un jugador egipcio a seis minutos del final no bastó para cambiar el marcador y sellar una última victoria antes del Mundial en México, Canadá y Estados Unidos en verano.





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