El Espanyol asaltó El Sadar en un partido de máxima tensión y logró una victoria de enorme valor que prácticamente sella la permanencia, en un duelo marcado por los momentos de ida y vuelta y la resistencia perica en el tramo final
Primera parte
El encuentro arrancó con un Espanyol fiel a su plan habitual: intentando llevar la iniciativa desde los primeros minutos. Enfrente, un Osasuna algo rígido en el inicio, con poca movilidad y con su afición pidiendo una mayor intensidad en la presión, conscientes ambos equipos de lo mucho que había en juego en la lucha por la permanencia.
La primera ocasión clara llegó para los de Manolo González en una acción desafortunada para los locales, cuando Rosier estuvo cerca de introducir el balón en su propia portería. El susto fue importante, aunque el marcador se mantuvo intacto.
Con el paso de los minutos, Osasuna fue ganando metros y presencia en campo rival. Budimir, referencia ofensiva rojilla, probó fortuna con un disparo potente que se marchó por encima del larguero, en su primer aviso serio del partido.
Cerca del minuto 21, el Espanyol volvió a aparecer con peligro. Dolan firmó una gran acción individual por banda, rompiendo líneas con velocidad y encontrando a Pere Milla en una posición inmejorable desde segunda línea, aunque su remate se marchó muy desviado.

El duelo alcanzaba la media hora cuando llegó la acción decisiva del primer tiempo. Carlos Romero fue derribado en la frontal por Budimir, provocando una falta peligrosa. Expósito se encargó del lanzamiento, que se estrelló en la barrera, pero el rechace cayó nuevamente a Romero, que ajustó su disparo al palo para batir a Sergio Herrera y adelantar al conjunto catalán.
A partir de ahí, el tramo final del primer tiempo fue de máxima exigencia para el Espanyol. Osasuna dio un paso adelante y acumuló llegadas, mientras los pericos se replegaban y resistían como podían. Dmitrović y la defensa respondieron con solvencia para evitar el empate antes del descanso. El colegiado añadió dos minutos que Osasuna insistió sin éxito, mientras el Espanyol pedía el descanso.
Segunda parte
La segunda mitad comenzó con un Osasuna lanzado en busca del empate. La necesidad era absoluta y no había margen de error. Sin embargo, apenas habían transcurrido tres minutos cuando los de Lisci encontraron el gol. En un saque de esquina, Víctor Muñoz aprovechó un rechace en la frontal para enganchar un disparo suave y ajustado al palo, imposible para Dmitrović.
Pero la reacción del Espanyol fue inmediata. En una buena jugada por banda, Pol Lozano y Dolan combinaron con calidad hasta encontrar a Kike García en el segundo palo. El delantero perico definió con suavidad tras un pase de la muerte y firmó el 1-2. No lo celebró por respeto a su pasado en Pamplona.
En torno al minuto 65, Osasuna seguía apretando con insistencia. Budimir dispuso de una clara ocasión con un cabezazo en el punto de penalti, pero Dmitrović respondió con una intervención segura.

El conjunto navarro continuó empujando y el portero serbio volvió a aparecer con una mano decisiva ante un disparo a la escuadra que pudo significar el empate. Osasuna lo intentaba, pero no encontraba premio.
El Espanyol, por su parte, también pudo sentenciar el encuentro en una acción de Rubén Sánchez, que se plantó solo ante Herrera, aunque su definición no fue acertada. Poco después, Riedel perdió un balón peligroso en el área que obligó a Calero a intervenir con rapidez para evitar el empate.
En los últimos minutos, Osasuna acumuló centros y aproximaciones, pero el Espanyol supo resistir y cerró el partido con oficio y coraje.






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