Hay dorsales que forman parte de una plantilla y otros que cuentan una historia. El 21 del Espanyol pertenece a esa segunda categoría. Desde hoy, será Roger Hinojo quien lo lleve sobre la espalda, asumiendo con ello algo que va mucho más allá de una cifra.

El joven defensa catalán ha recibido oficialmente el dorsal 21 para esta nueva etapa con el primer equipo, después de haber recorrido buena parte de su formación en el propio club. Hinojo llegó al Espanyol en categoría benjamín y, años después, alcanza uno de esos momentos que cualquier futbolista formado en casa imagina desde sus primeros pasos: formar parte del primer equipo.

Su elección para vestir el 21 responde al protocolo establecido por la entidad y mantiene vivo el vínculo con el legado de Dani Jarque. Un número que representa una manera de entender el Espanyol y que continúa asociado a valores como el esfuerzo, la humildad, el compromiso y el sentimiento de pertenencia.

Para Hinojo, por tanto, no se trata únicamente de estrenar dorsal. Es también asumir una responsabilidad especial dentro de un club que conoce desde niño y cuya camiseta ha ido creciendo con él.

Foto: David Jiménez // RCD Espanyol

Hay algo especialmente significativo en que sea un futbolista de la casa quien recoja ahora ese número. La historia del 21 encuentra así continuidad en una nueva generación, en un jugador que ha recorrido el camino desde la cantera hasta el vestuario profesional.

El fútbol suele hablar de cifras, estadísticas y minutos. Pero algunas tienen un significado diferente. El 21 no se mide únicamente por lo que aparece en una camiseta: representa memoria, identidad y una forma de pertenecer.

Roger Hinojo comienza ahora su primera temporada con ficha del primer equipo. Lo hace con un dorsal que exige respeto, pero también con la oportunidad de escribir su propia historia.

El 21 cambia de nombre. El legado, no.

Deja un comentario

Tendencias