El RCD Espanyol afronta este sábado la visita al Racing de Santander con la necesidad de reencontrarse con la victoria después de varias jornadas sin ganar. Leandro Cabrera compareció en rueda de prensa y realizó una profunda autocrítica sobre el momento del conjunto blanquiazul, los puntos perdidos en los minutos finales y la responsabilidad de los jugadores en la situación actual.
El central uruguayo respaldó a Manolo González, pero dejó claro que ha llegado el momento de que los futbolistas den un paso adelante. Cabrera también insistió en la necesidad de tener más “picardía” y “maldad” para cerrar los partidos y fue contundente sobre el principal objetivo del equipo: “Principalmente hay que ganar”.

¿Por qué al equipo le está costando cerrar los partidos?
“Hay que cerrar los partidos. Hay que tener picardía, hay que ser perros, hay que tener un poco de maldad que no se tiene en muchos momentos. Eso va más allá de un planteamiento táctico o de si juega uno o el otro. El buenismo y la nobleza hay que tirarlos por la borda porque para ganar hay un punto en el que tienes que ser malo”.
¿La falta de estabilidad en el once dificulta generar automatismos?
“La estabilidad en el once te la da el buen rendimiento del equipo y creo que hasta ahora no ha sido del todo regular. Ha habido buenos momentos de todos, pero no una regularidad. Una cosa es consecuencia de la otra”.
¿El Espanyol necesita jugar mejor o necesita ganar aunque sea jugando peor?
“Siempre se necesita ganar. Por mucho mareo que hagamos todos, al final del día lo que cuenta es que el Espanyol tenga tres puntos más cada fin de semana. Incluso al más poeta de los aficionados lo que le importa es que ahora el Espanyol tuviera siete puntos más. ¿Cómo? No le importa. Tenemos que mejorar nuestro fútbol para ganar, sin lugar a dudas, pero principalmente hay que ganar”.
¿Es momento de defender al entrenador ante la falta de resultados?
“Estamos a muerte con el entrenador, pero tampoco entiendo esa necesidad de ratificarlo fin de semana tras fin de semana. La responsabilidad es nuestra y al final del día es de los jugadores. Tenemos un entrenador con un buen día a día, que entrena muy bien y tiene muy buenos conceptos, pero ahora mismo no estamos ganando”.
¿Ha llegado el momento de que los jugadores asuman más responsabilidad?
“Es tiempo de los jugadores de dejar de taparnos en el entrenador y dar la cara. Y el primero yo. Hay cosas que van más allá de un planteamiento”.
¿Está sufriendo más el vestuario o la afición con esta situación?
“Creo que se sufre más en el ambiente y en la gente que nosotros. Entendemos la situación, sabemos que no estamos jugando muy bien ni consiguiendo los puntos, pero nosotros tenemos ese plus de saber cómo trabajar y que está en nuestra mano darle la vuelta”.

¿Por qué se siguen repitiendo los errores en los minutos finales?
“Porque es fútbol y muchas veces cuesta dar con la tecla o interpretar la jugada. No es que no se haya tocado el tema o no se hayan puesto vídeos. Se habla, se analiza y hemos sido muy duros desde la crítica constructiva. Creo que a veces falta un poco de maldad”.
¿Qué tiene que cambiar en esos últimos minutos?
“Hay que ponerse en la cabeza que faltando diez minutos no tiene que pasar nada, y más cuando tenemos una ventaja. No tenemos que esperar que venga otro compañero a cubrir esa falta de agresividad. Uno tiene que asumir cuándo toca cortar una jugada”.
¿Consideráis el partido ante el Racing clave para revertir la situación?
“Es un partido muy importante, no definitivo. Es un rival duro, que presiona y es muy agresivo en la salida del rival. A la vez es muy vertical y puede ser de los equipos que más te exige correr a la espalda. En su campo se han hecho muy fuertes”.
¿Puede Santander ser el escenario para recuperar la tranquilidad?
“Vamos con la máxima ilusión. Tenemos todas las armas para ganar este fin de semana, pero sabiendo la situación en la que estamos, poniendo el pecho hacia adelante y siendo responsables de nuestros actos. Creo que es un buen fin de semana para volver a ganar y poner un poco de tranquilidad a todo el mundo”.
Con 35 años, ¿cómo afrontas tus próximos años de carrera?
“Estoy disfrutando mucho del fútbol. Me siento muy bien y no siento que tenga 35 años en ese sentido. Creo que me queda margen para jugar. Quiero disfrutar hasta el último día que esté acá. Llegará un momento en el que el Espanyol me aparcará y no pasa nada. Estoy cumpliendo mi sueño, que es ser jugador de fútbol”.
¿Qué papel estás teniendo con los jóvenes del vestuario?
“Desde la exigencia, intentando dar algún consejo por las experiencias que uno ha vivido. Cuando estás empezando a construirte en el fútbol, igual necesitas una palabra, un consejo o que te aprieten para que no te relajes. Intento transmitir responsabilidad y seriedad, pero también que lo disfruten”.
¿Cómo están afectando los resultados al estado anímico del equipo?
“Los resultados anímicamente marcan casi todo. Cuando ganas, todo es bueno y sale el sol todos los días. Cuando pierdes, te genera cierto conflicto interno. Pero no podemos quemarlo todo por el resultado. Hay cosas que siguen siendo efectivas y que darán sus frutos durante la temporada”.

¿Te sientes más cómodo jugando con tres centrales o en una defensa de cuatro?
“Depende mucho del rival. El Atlético de Madrid pone muchos jugadores en última línea y tiene mucho juego de ruptura al espacio. Creo que acertadamente la mejor manera de defenderlo era con una línea de cinco. El otro día los tres centrales funcionamos bien, pero también hemos funcionado bien en línea de cuatro”.
¿Existe el riesgo de que la necesidad de ganar se convierta en ansiedad?
“El mal resultado te puede generar ese ganar por ganar cuando llega un momento del partido en el que no estás por delante. Pero no sé si es ansiedad o la responsabilidad de volver a ganar. Creo que todavía no estamos en ese punto de ansiedad”.
¿Al equipo le están faltando jugadores que sepan interpretar los diferentes momentos de los partidos?
“Creo que los jugadores están, pero hay un punto donde no hemos conectado. Esto es lo más fácil del fútbol para mí. Lo difícil es hacer un gol como el de Roberto contra el Rayo Vallecano. Lo otro es de barrio, es picardía. Es querer ganar y darle valor a todo”.
¿Han querido más los rivales en esos momentos decisivos?
“Han querido más que nosotros. Esa es mi impresión. Espero que hayamos dado carpetazo a esta situación y que este sábado en Santander se demuestre que el equipo aprende y no que somos masoquistas”.
¿Habéis hablado internamente sobre esta situación?
“Hemos tenido esa charla, pero con el entrenador por delante. El entrenador como abanderado de esta causa. Es el primer perjudicado, porque sabemos que es el primer puesto que corre riesgo siempre, y obviamente está validado por todos los demás”.
Como capitán y uno de los referentes del equipo, ¿cómo llevas las críticas?
“A esta altura ya las llevo normal. Antes dolían, ahora no. Yo sé lo que hago, sé lo que soy y por algo estoy acá y el resto no. Me dedico a lo mío y no opino de los demás, pero estoy en una posición en la que los demás pueden opinar de mí”.
El RCD Espanyol viajará a Santander con la obligación de transformar las palabras en resultados y poner fin a una dinámica que le ha hecho perder terreno en las últimas jornadas. Cabrera no escondió la situación ni buscó excusas y trasladó la responsabilidad directamente a los futbolistas. El mensaje del capitán fue contundente: más picardía, más responsabilidad y, por encima de todo, volver a ganar.





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