El fútbol volvió a castigar una vez más al Espanyol en el tiempo de descuento. Cuando los de Manolo González acariciaban una victoria vital en Nervión gracias al tanto de Dolan y resistían el asedio local con oficio y sufrimiento, apareció el tiempo añadido para convertir el sueño en pesadilla. El Sevilla remontó en apenas diez minutos y dejó al conjunto blanquiazul al borde del precipicio tras perder una auténtica final por la permanencia en el Ramón Sánchez-Pizjuán.

Primera parte

El partido arrancó con el Sevilla mucho más agresivo e intenso. Los hispalenses salieron decididos a llevar el peso del encuentro y en apenas seis minutos estuvieron cerca de adelantarse con una acción espectacular: Gudelj probó desde fuera del área y Maupay rozó el gol con un taconazo que obligó a Dmitrovic a sacar una mano salvadora. El Espanyol respondió poco después a balón parado con un cabezazo de Cabrera que desvió Salas cuando ya se cantaba el primero.

Dolan vs Sevilla I Foto: David Jiménez

Con el paso de los minutos, el equipo de Manolo González comenzó a generar desde la presión y las segundas jugadas. Expósito avisó con un derechazo que obligó a Vlachodimos a estirarse hasta la escuadra y Dolan empezó a convertirse en el futbolista más desequilibrante del ataque visitante. El encuentro entró entonces en una fase más trabada, marcada por las interrupciones y la tensión propia de dos equipos que se jugaban media temporada.

Segunda parte

Sin embargo, los hispalenses no se rendirían. Gudelj volvió a rozar el gol con una chilena dentro del área y el Sevilla se marchó al túnel de vestuarios dejando mejores sensaciones, aunque el marcador seguía intacto. Luis García Plaza movió ficha de inmediato y dio entrada a Alexis Sánchez tras el descanso. El chileno tardó apenas 30 segundos en marcar, aunque el tanto fue anulado por fuera de juego.

El aviso no frenó al Espanyol. Al contrario. Los de Manolo González encontraron espacios y comenzaron a sentirse cómodos. Sabían que era un día clave en la lucha por la permanencia y los pericos no tardaron en reaccionar. Dolan primero obligó a Vlachodimos a realizar una gran parada y, apenas un minuto después, el inglés silenció Nervión. Roberto puso un balón perfecto al área, Castrín no acertó a despejar y Dolan controló para definir con un disparo raso al palo corto y colocar el 0-1.

Cabrera y Alexis I Foto: David Jiménez

El gol dejó grogui al Sevilla durante varios minutos y el Espanyol tuvo incluso momentos para sentenciar el encuentro. Expósito rozó el segundo con una falta directa y los locales empezaron a jugar con ansiedad mientras Nervión mostraba síntomas de desesperación. Sin embargo, el conjunto blanquiazul volvió a pagar caro su fragilidad emocional en los minutos decisivos, algo que le lleva sucediendo a lo largo de la segunda vuelta constantemente.

A falta de ocho minutos, Castrín empató el encuentro con un disparo que Dmitrovic no logró despejar con firmeza. Desde su campo condujo hasta portería perica en una jugada muy mal defendida por parte de la zaga blanquiazul. El gol cambió por completo la atmósfera del estadio y también el estado mental del Espanyol. El Sevilla se lanzó con todo mientras los visitantes empezaban a hundirse físicamente y a perder claridad.

Cuando el empate ya parecía definitivo, llegó el golpe definitivo. En el minuto 91, Alexis peleó un balón imposible en línea de fondo y encontró a Akor dentro del área. El delantero sevillista no perdonó y desató la locura en el Sánchez-Pizjuán con el 2-1 definitivo. El Espanyol protestó una posible falta previa sobre Cabrera, pero Alberola Rojas dio validez al tanto.

El tramo final fue puro caos, con el Espanyol volcado al ataque sin demasiadas ideas y el Sevilla defendiendo una victoria agónica que puede valer media permanencia. Cabrera tuvo la última ocasión con un cabezazo lejano que atrapó Vlachodimos, pero ya no hubo tiempo para más.

La derrota deja al Espanyol muy tocado. Los blanquiazules volvieron a competir, volvieron a adelantarse y volvieron a dejar escapar un partido clave en los últimos minutos. La permanencia sigue complicándose y la sensación de fragilidad aumenta jornada tras jornada. Mientras Nervión celebraba una remontada heroica, el Espanyol abandonaba Sevilla con otra cicatriz difícil de borrar.

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