El entrenador del RCD Espanyol, Manolo González, ha comparecido en la previa del decisivo duelo ante el Athletic Club con un mensaje claro, directo y cargado de responsabilidad. El técnico blanquiazul apeló al orgullo competitivo, a la unidad del grupo y a la necesidad de afrontar el encuentro como una auténtica final por la permanencia.

“Hay que darlo todo por ganar”

Manolo González dejó desde el inicio una declaración contundente sobre la importancia del partido:
“Hay que jugar a morir, a darlo todo. Es darlo todo por ganar mañana y estar más cerca del objetivo. Mañana hay que salir a morir”.

El técnico insistió en que el foco debe estar únicamente en el propio Espanyol:
“Lo que importa somos nosotros, que estemos bien y competir al máximo nivel. El rival da igual”.

Monchi y un mensaje de estabilidad

Preguntado por la llegada de Monchi a la estructura deportiva del club, González explicó el primer contacto del nuevo director general deportivo con la plantilla:
“Habló con nosotros, nos transmitió confianza y que lo demos todo hasta el final para sacar la situación adelante. Acaba de llegar y tiene que aterrizar”.

Además, restó dramatismo a su incorporación en plena lucha por la salvación:
“No es algo que haya trastocado al grupo. Da estabilidad y ayuda, no presión”.

Català, jugador de la cantera I Foto: David Jiménez
Català, jugador de la cantera I Foto: David Jiménez

El once, prácticamente decidido

El entrenador confirmó que tiene casi definida la alineación para el encuentro ante el Athletic Club:
“Tenemos bastante clara la alineación. Hay una pequeña duda, pero lo demás está decidido”.

También explicó que será un partido largo y de máxima exigencia física y mental:
“Es un partido de 90 minutos y necesitamos a todos para que den el máximo”.

“Siempre soy el responsable”

González asumió públicamente su parte de responsabilidad en la situación del equipo:
“Siempre soy el responsable. Es mi trabajo y lo asumo”.

Sin embargo, quiso dejar claro que el problema no es individual:
“Es un tema de grupo, no de un jugador”.

El técnico también lanzó una declaración de compromiso absoluto con el club:
“Yo no quiero estar agarrado a la silla y no soltarla. Quiero al club, está por encima de las personas y me dejaré la piel hasta el final”.

Y añadió:
“Si el equipo no estuviera conmigo, me iría. Pero no me bajaré del barco mientras vea que podemos seguir”.

Monchi, presente en el entrenamiento I Foto: David Jiménez
Monchi, presente en el entrenamiento I Foto: David Jiménez

“Era un año para estar tranquilos”

Manolo reconoció la frustración por cómo se ha complicado la temporada:
“Ojalá tuviese una explicación futbolística. No la tiene. Jugando bien hemos tenido errores que nos han condenado”.

El técnico recordó el último partido en Sevilla:
“Hicimos lo más difícil, que fue ponernos por delante, y tuvimos dos errores que nos condenaron”.

También lamentó que el equipo haya llegado a esta situación después de momentos positivos durante el curso:
“Era un año para estar tranquilos”.

El descenso, una presión inevitable

El entrenador aseguró que ningún equipo está realmente preparado para jugarse la permanencia:
“Nadie está preparado para jugarse el descenso. Se vio el día de Las Palmas”.

Aun así, defendió que esta presión forma parte del fútbol profesional:
“Cuando llegas a Primera División esto va implícito. Si un jugador no piensa eso, igual este no es su deporte”.

Y mandó un mensaje claro al vestuario:
“Cero excusas. Los primeros que se juegan el futuro profesional y salarial son los futbolistas”.

La cantera, preparada si el equipo la necesita

González abrió la puerta a utilizar jugadores del filial en este tramo decisivo:
“Si creemos que es el momento de sacar canteranos, lo haremos”.

Eso sí, dejó claro que debutar en el primer equipo no puede entenderse como un premio:
“Jugar en el primer equipo del Espanyol no es un regalo”.

El técnico confirmó además la presencia de Timera, Ferran y Lluc Castell en la convocatoria dinámica del primer equipo.

“El grupo tiene que ser fuerte”

Finalmente, Manolo González apeló a la fortaleza mental colectiva:
“No hay que buscar excusas. El grupo tiene que ser fuerte”.

El Espanyol afrontará así un partido límite ante el Athletic Club con la obligación de reaccionar y con un mensaje contundente desde el banquillo: competir, resistir y dejarse todo para seguir en Primera División.

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