El Barcelona no baja la guardia. En la víspera del duelo de Liga ante el Levante, en la Ciutat Esportiva Joan Gamper, Pere Romeu marcó la hoja de ruta en un momento clave de la temporada, con dos finales en el horizonte: la UEFA Women’s Champions League Final y la final de la Copa de la Reina frente al Atlético de Madrid.
“Mentalidad y ritmo competitivo: no podemos bajar el nivel”
El técnico azulgrana fue claro: mantener la intensidad es imprescindible para llegar en las mejores condiciones a las citas decisivas. “Forma parte de nuestro trabajo mantener un alto nivel competitivo. En el fútbol, en cuanto te relajas o pierdes concentración, lo pagas”, explicó.
Romeu subrayó que los últimos partidos de Liga son fundamentales para no perder ritmo. El objetivo es llegar a las finales en el mejor estado posible, tanto físico como mental. “Tenemos que seguir dándolo todo y hacer las cosas de la mejor manera para prepararnos para lo que viene”.

El regreso de Bonmatí y la gestión del grupo
Entre las notas positivas, el regreso de Aitana Bonmatí, ya disponible tras su lesión. Romeu destacó que la centrocampista está recuperando sensaciones de forma progresiva: “El domingo entró bien, con pocos minutos pero positivos. Quedan muchos partidos y, si sigue así,seguirá su proceso natural”.
El técnico insistió también en la importancia de la gestión colectiva en un calendario exigente: rotaciones, frescura y atención al detalle serán claves para sostener el rendimiento del equipo.
El caso Alexia: normalidad y liderazgo
Preguntado por Alexia Putellas y por la semana especial vivida antes de la semifinal de vuelta, Romeu quiso quitarle peso a la situación.
“Fue una semana diferente, más larga de lo habitual, pero la vivió con total normalidad”, en esencia, explicó el técnico. La respuesta sobre el campo fue contundente: una gran actuación, ejerciendo de líder y demostrando, una vez más, su concentración y mentalidad competitiva.

Foco en el presente, sin distracciones
A pesar del ruido y la expectativa en torno a las finales, Romeu dejó claro que el equipo mantiene la mirada en el corto plazo. “Dentro del vestuario solo se habla del próximo partido”, aseguró, señalando que el mayor riesgo es perder el foco.
El mensaje es directo: sin cálculos ni distracciones. Solo trabajo diario y máxima concentración para evitar cualquier bajón que pueda afectar la preparación.






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